
La semana pasada fue otra para olvidar. Una ciudad que quedó, una vez más, en el punto de mira y huérfana de su afición, a raíz de los injuriosos hechos ocurridos en el estadio“.“Veneziani”di Monopolio, obra de unos pocos facinerosos.
El equipo se reúne con el Mister Barilari, a quien le corresponderá la ardua tarea de intentar lo que sería un auténtico milagro deportivo. “A los chicos les pedí que me regalaran tres semanas más con ellos” fue el debut del mister en la rueda de prensa previa al partido del viernes. Un equipo que parecía todavía conmocionado tras la invasión del campo ocurrida en terreno de Bari, que le costó a la sociedad 4 partidos a puerta cerrada y una multa de 10.000 € (N.d.R.), y todavía con dificultades psicológicas tras la enésima dura derrota sufrida de la temporada. Un equipo, sin embargo, que pareció receptivo ante la nueva dirección técnica.
Foggia, ganar para esperar, esperar para ganar.
“El presidente me llamó pidiéndome si me sentía con ganas de volver porque me necesitaban. Puesto en esos términos, me sentiría un hombre pequeño al decir que no” continúa el misterio, consciente de que el domingo podría convertirse en una de las peores noches de su carrera, ante la falta del impulso decisivo y necesario pedido a los jugadores.
Al Foggia habrá que desplegar las mejores armas: proposición, coraje, jugadas de calidad, incluso difíciles, en el césped del Zaccheria que al técnico le pareció en buenas condiciones. El resto lo hará el resultado, contra un Salernitana querrá regresar a Campania con puntos valiosos en el bolsillo. El resto, sin embargo, también lo harán nuestros rivales. A los "satanelli" les beneficiará seguramente no conocer los resultados de los otros campos para no sufrir condicionamientos, de modo que puedan concentrarse en su propia competición. Una competición que deberá ser afrontada sin miedo, a cara descubierta, sin descuidar el equilibrio defensivo encontrado por Pazienza y reconocido por el propio Barilari, y con la convicción de que no hay nada que perder. El objetivo es replicar el partido de ida en Salerno, conscientes de que los rivales propositivos siempre han permitido al Foggia, paradójicamente, expresarse mejor.
Podrían estar en el partido Liguori e Tommasini, ambos en camino a la plena recuperación, aunque con minutos limitados en las piernas. Ausentes Biasiol, Petermann, Eyango e Valietti.
En tales condiciones, no solo es lícito tener esperanza. Es un deber. Ganar, entonces, es la única solución posible para seguir alimentando la esperanza. Los milagros ocurren. Pero hay que creer en los milagros.
Saverio Maizzi (foto del Autore)
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